En nuestra escuela de danza y baile en Aravaca,  Madrid, somos conocedores de lo que el movimiento del cuerpo es capaz de transmitir, por eso el vestuario de los bailarines de ballet clásico es tan sucinto, porque tiene que permitir apreciar la técnica y a la vez realzar la figura. El origen del tutú no es fruto de la casualidad, sino que responde a unas necesidades estéticas y técnicas que facilitan y realzan los movimientos de las bailarinas: son ligeros, transparentes, vaporosos... El tutú además debe ser un instrumento de esplendor visual. 

Esta pieza fundamental del vestuario de las bailarinas ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de los siglos, han pasado de ser trajes grandes y pesados a ser ligeros y vaporosos. Desde Ballet M H queremos destacar algunos de ellos.

  • Romántico: se caracteriza por su falda de tres cuartos de largo y su forma acampanada. Este diseño pretende reflejar lo etéreo y la ligereza, por eso es habitualmente utilizado en ballets clásicos como "Las Sílfides" o "Giselle".
  • Clásico: este es el tutú más conocido y el más usado en nuestra escuela de danza y baile en Aravaca,  Madrid. Es más rígido que los demás y nació por las peticiones del público de tener una mejor visión de las piernas de los bailarines y su complejos movimientos. Hay dos tipos de tutú clásico, uno más corto y rígido que deja ver las piernas por completo y otro que no tiene aro y cuya falda es más larga y liviana. 
  • De plato: es una falda totalmente plana que comienza en la cintura de la bailarina, su estructura es parecida a la del clásico pero tiene menor volumen. 
  • Balanchine o Karinska: también es similar al clásico pero con menos capas y una caída de su falda más natural y suave.